Ciclo de
proyecciones y diálogos:
“Esclavos del Siglo
XXI”
Coordinado por
Lugar:
Aula de
03003 Alicante
Información:
Tlf. 96 590 56 39 y en www.obrasocial.cam.es
Fechas:
Del 2 al 5 de Mayo 2006
Martes, 2
Seminario “Esclavos del Siglo XXI”
Impartido por
Doctor en Semiología y en Historia de la
Acompañará a los ponentes en todos los diálogos de este
Seminario.
Con
fascinación y escalofríos, hemos asistido, hace unos meses, a los repetidos y a
veces trágicos asaltos contra las murallas alambradas de Melilla, llevados a
cabo – con técnicas y artimañas de asedio medieval
En Europa y en
otras partes del mundo rico
Para empezar a entenderlo hay que recordar que el Maghreb y sobre todo África subsahariana figuran entre las regiones más pobres del planeta. Con una pobreza extrema al sur del Sahara que se explica por diversos factores. En primer lugar, la larga trata de esclavos, crimen y genocidio que vació durante siglos el subcontinente de millones de sus hombres y mujeres más jóvenes, sanos y fornidos, obligando a comunidades enteras a vivir escondidas y aisladas en las profundidades de la jungla, sin casi ningún contacto con los progresos de la técnica y de la ciencia.
Rememorarse también que África ha sido, hasta hace apenas unos decenios, tierra de colonización. De una colonización impuesta a sangre y fuego, a base de guerras, exterminios y deportaciones. Todos los poderes locales que osaron oponerse y resistir a los conquistadores portugueses, británicos, franceses, alemanes, holandeses o españoles fueron aplastados.
En el aspecto económico, las potencias coloniales establecieron de modo autoritario, una economía fundada en la exportación de materias primas hacia la “metrópoli”, y en el consumo de productos manufacturados producidos en Europa. De esa manera, África perdió en los dos tableros. Y esa doble explotación, por lo esencial, no se ha modificado.
Por ejemplo, Costa de Marfil, primer productor mundial de cacao (40% del volumen mundial) nunca ha podido desarrollar una industria chocolatera exportadora. Igual se puede afirmar de Malí o Níger, dos de los principales productores de algodón, quienes se han hallado en la imposibilidad de montar una verdadera industria textil. Y eso porque, en general, las tarifas aduaneras excesivas impuestas por los países importadores ricos a los eventuales productos elaborados en el Sur arruinan toda posible competencia con los productos fabricados en el Norte.
Los países desarrollados quieren conservar la exclusividad de la transformación de las materias primas, o, en el marco de la globalización, aceptan deslocalizar sus fábricas hacia China donde la mano de obra es hábil, dócil y sobre todo barata, pero no están en absoluto dispuestas a invertir en África, ni en desarrollar en este continente un sector industrial importante.
La división internacional del trabajo, efectuada en favor de los intereses de los países del Norte, atribuye a África negra un rol subalterno, marginal, lo cual impide a esta área entrar en la espiral virtuosa del desarrollo.
Las fabulosas riquezas mineras y forestales del continente
africano son vendidas a precios de saldo, para el mayor enriquecimiento de
nuestras empresas importadoras y transformadoras. De ese modo no se crean
empleos ni siquiera en las industrias agroalimentarias que es el sector básico
a partir del cual se puede edificar un verdadero desarrollo agrícola, y más
tarde industrial. Por eso también, África es el último continente que aún
conoce con regularidad
Esta región del mundo, tan a menudo calificada por los
medios dominantes del Norte de “subdesarrollada”, “violenta”, “caótica” e
“infernal”, no habría conocido tal inestabilidad política – golpes de Estado
militares, insurrecciones, masacres, genocidios, guerras civiles
A este escalofriante panorama, hay que añadir la epidemia de sida que esta diezmando a la población del sureste del continente y que ya ha creado unos 12 millones de huérfanos. Esa epidemia priva a los menores de su familia que era el principal medio de protección contra la violencia y las agresiones, y los expone a toda clase de peligros. Entre ellos el de ser reclutados como soldados en alguna de las numerosas guerras locales, o por redes de prostitución infantil. Esto hace que, mientras un niño europeo o japonés tiene una esperanza de vida de unos 76 años, la de un menor de Zambia, Uganda o Malí apenas llega a los 33.
Estas son algunas de las razones que explican porque hoy día un (o una) joven del sur del Sahara, en plena salud y a menudo con buena formación educacional, no desea seguir viviendo en lo que es el calabozo del mundo. Decenas de miles, en este mismo momento, están marchando hacia los vados que conducen a Europa. Con la reivindicación inconsciente de que algo les debemos a ellos de nuestra actual riqueza.
Pero sólo
hallarán aquí ingratitud. Porque, en definitiva, la mayoría de los que
consiguen franquear las murallas tendrán que aceptar luego, para garantizar
nuestro confort y nuestro alto nivel de vida, el ofrecer su fuerza de trabajo
por un precio vil. Y convertirse en
trabajadores clandestinos, o sea “esclavos del siglo XXI”.
En nuestros países del Norte, muchos trabajadores clandestinos prefieren trabajar en malas condiciones a no trabajar del todo. Y pasan a depender de quienes contratan a esos trabajadores clandestinos, patronos que pueden pasar impunemente por lo alto las prescripciones laborales. Además, no cotizan en absoluto a la seguridad social, con lo cual el trabajo clandestino resulta muy atractivo para esos patronos, modernos negreros.
Los obreros inmigrantes clandestinos son los más explotados, ya que trabajan en su mayoría en economías sumergidas. Se les paga menos, trabajan en peores condiciones, reciben un sueldo inferior al salario mínimo, y carecen de una vivienda digna. Acaparan las tareas más penosas, son las víctimas más frecuentes de los accidentes laborales y están desposeídos de los más elementales derechos de asociación, sindicación, huelga y seguros sociales.
Para imponerles terribles
condiciones laborales y privarles de todos sus derechos, el primer paso es
negarles hasta los permisos de residencia y de trabajo, lo que les obliga a
emplearse clandestinamente. Los inmigrantes que llegan a la Unión Europea
prácticamente no tienen vías para poder obtener documentación, lo que ha
producido un incremento de los « sin papeles » por las enormes
dificultades para poder regularizar su situación. En
la Unión Europea el número de inmigrantes con
papeles se redujo en un 30 por ciento durante los años 1990 del pasado
siglo.
Los trabajadores inmigrantes clandestinos van a desempeñar un papel fundamental en el futuro de la globalización: abastecerán al capital de mano de obra barata, complementarán el ejército industrial de reserva, y financiarán las pensiones de los trabajadores autóctonos jubilados. El aumento de la inmigración hará que, en el futuro, la economía sumergida aumente, así como el trabajo negro, agravando la marginación social de grandes masas trabajadoras, privadas de todos sus derechos laborales. Se va a producir un deterioro de las condiciones laborales, con un aumento de la economía sumergida y una mayor precarización.
El 90 por ciento de los obreros inmigrantes que entran en la Unión Europea realizan trabajos no declarados en condiciones de explotación salvaje y sin control sindical de ningún tipo sobre los que los explotan. Actualmente en la Unión Europea hay unos 20 millones de trabajadores sin contrato. La economía sumergida supone ya entre el 7% y el 19% del empleo total y casi el doble del volumen de población activa desempleada.
Los sectores en donde hay más economía sumergida son el agrícola y el de construcción, seguido del comercio al por menor, los servicios domésticos, la hostelería y la manufactura. Sin olvidar la prostitución. Son sectores donde se utiliza mucha mano de obra barata, especialmente inmigrantes sin permiso de trabajo.
Esto es sólo el comienzo, y no se sabe que tipo de muros habrá que construir para desalentar el flujo de inmigrantes clandestinos. Porque el Banco Mundial ha advertido hace poco que la bomba demográfica ya ha estallado, y que hay, en los países pobres, unos 2 500 millones de jóvenes de menos de 22 años que no encuentran trabajo en sus países. Y cuya única perspectiva es correr al asalto de las murallas de Europa...
IGNACIO RAMONET.
A las 18 horas
Proyección de la película presentada por Marianne Brousard
Estudió historia
del Arte y del Cine. Desarrolla trabajos para el Ministrio
de
“Negocios ocultos”, Stephen Frears, 2002, 97´´
Un extraño y sugerente thriller que tiene lugar en la parte de Londres que el
turista nunca ve. Inusual en los dramas de grandes estudios, éste se desarrolla
desde la mirada de un inmigrante ilegal, Okwe (Chiwetel Ejiofor), un nigeriano
que trabaja como chofer de un minitaxi y como
recepcionista en un hotel menos que respetable. Luchando para ganarse la vida, Okwe comparte un apartamento con una orgullosa muchacha
buscadora de refugiados turcos llamada Senay (Audrey Tautou), quien trabaja con
él como mucama. El delicado equilibrio de su vida se rompe, sin embargo, cuando
hace un descubrimiento asombroso en una de las habitaciones y desenmascara un
duro submundo que amenaza con consumir a la persona
más cercana a él y que también revela ciertas sorprendentes verdades acerca de
su verdadera identidad.
Entrada libre limitada al aforo del local.
A las 20 horas
Intervención de John
Berger
“El poder de los desposeídos”
John Berger nació en
Londres en 1926. Su formación, entre Oxford y la Central School
of Arts, lo prepara para
una vida inconformista que adopta muy pronto y que ya nunca abandonará. Más que
un gran escritor
Relacionados con esta temática tiene numerosos
ensayos y publicaciones; si bien, hemos de destacar entre ellos “Un séptimo
hombre”, un libro de imágenes y palabras sobre la experiencia de los
trabajadores emigrantes en Europa y las novelas
“King” y “Aquí nos vemos”.
Entrada libre limitada al aforo del local.
Miércoles, 3
Seminario “Esclavos del Siglo XXI”
A las 18 horas
Proyección de la película presentada por Marianne Brousard
“El mundo a cada
rato”, Varios
Directores/as, 2004, 116’
Producida por TUS OJOS en
colaboración con UNICEF como una contribución del cine a la protección de los
derechos de la infancia en el mundo, se compone de cinco historias que abordan
las cinco prioridades de UNICEF, la educación de las niñas, el desarrollo
integrado en la primera infancia, la inmunización, la lucha contra el VIH/sida
y la protección contra la violencia, la explotación, y la discriminación: * El
secreto mejor guardado, dirigida por Patricia Ferreira y rodada en la India. *
La vida efímera, dirigida por Pere Joan Ventura y
rodada en Guinea Ecuatorial. * Las siete alcantarillas, dirigida por Chus Gutiérrez y rodada en Argentina. * Hijas de Belén,
dirigida por Javier Corcuera y rodada en Perú. * Binta y la gran idea, dirigida por Javier Fesser y rodada en Senegal.
Entrada libre limitada al aforo del local.
A las 20 horas
Intervención de Aminata Traoré
“La fortaleza Europa y los inmigrantes africanos”.
Ministra de
Es, sobre todo y desde su juventud, una tenaz valedora de
los derechos humanos en África y ha promovido diversas organizaciones no
gubernamentales que se ocupan de los conocimientos y valores locales y
comunitarios. "Por qué nuestros países deben comprometerse con el destino
incierto de la globalización?, se pregunta. El hambre,
la necesidad de agua potable, la salud, la educación son los mayores problemas
de África según Traoré, junto a una deuda externa. En
España está editado su libro “La violación del imaginario”.
Entrada libre limitada al aforo del local.
Jueves, 4
Seminario “Esclavos del Siglo XXI”
A las 18 horas
Poyección de la película presentada por Marianne Brousard.
“Valor Humano: Los
Sin Tierra. Por los caminos de América!, Miguel Barros, 2004, 72’
El Movimiento Sin Tierra es,
probablemente, la organización social más importante del mundo. Surgido hace 20
años en plena dictadura militar en Brasil, el MST aglutina a los excluidos de
la sociedad brasileña tanto del campo como de las ciudades.
Según Naciones Unidas, Brasil se encuentra a la cabeza de los países con una
peor distribución de las tierras y la riqueza. El 50% de las tierras
cultivables en Brasil están en manos del 1% de la población; creando así
millones de familias sin tierra y sin futuro que se agolpan en favelas rodeados de pobreza y violencia. El Movimiento Sin
Tierra propone una " reconquista" del campo del cual fueron
expulsados y la creación de asentamientos auto sostenidos.
|
Foto: Jose Bustos |
En un país con una de las mayores superficies agrícolas del
mundo, la tierra no sólo es un derecho sino que es una garantía de vida.
Amparados por la constitución Brasileña de finales de los años 80, este
movimiento ocupa latifundios improductivos reivindicando su justo reparto entre
aquellas familias que lo necesiten. De esta forma y con una organización
siempre asamblearia el MST ha ido retomando millones
de hectáreas en los últimos años y creando asentamientos con escuelas y
atención medica. En otras palabras, los integrantes de este movimiento han
conseguido recuperar la dignidad robada por los grandes latifundistas y las
oligarquías dominantes. Brasil, hoy en día, todavía no ha tenido una verdadera
reforma agraria.
Esta lucha por la tierra ha generado cientos de muertes entre el campesinado.
Pero el MST sigue creciendo y organizándose.
A las 20 horas
Intervención de Joao
Pedro Stedile.
“La resistencia de los campesinos sin tierra de Brasil”.
Joao
Pedro Stedile, de 48 años y líder del Movimiento Sin
Tierra, de Brasil, fue el único en su familia que pudo estudiar. Como miles de
campesinos del estado brasileño de Río Grande do Sul,
hace 50 años, sus cuatro hermanos no tuvieron ese privilegio. Tampoco sus
padres. El dirigente de los 'Sin Tierra', uno de los míticos movimientos
sociales más influyentes de América Latina, se educó gracias a la labor
pastoral de la Iglesia en esa zona del Brasil.
'En
1899, mi abuelo llegó del Imperio austrohúngaro. Como él, llegaron 1.600.000
familias de campesinos pobres y hambrientos de Europa, estimulados a ir al
Brasil para reemplazar a los esclavos. En mi generación ya no había espacio
para el trabajo de los campesinos. Muchos hijos de esos emigrantes se unieron
para luchar por tierra, para aplicar la Ley de Reforma Agraria, para
desapropiar los latifundios y distribuirlos. Yo soy uno de esos hijos'.
Entrada
libre limitada al aforo del local.
Viernes, 5
Seminario “Esclavos del Siglo XXI”
A las 18 horas
Proyección de la película presentada por Marianne Brousard
“Queimada”, Gillo Pontecorvo, 1969, 112’
QUEIMADA es una crítica severa del colonialismo, del comercio
internacional y de la esclavitud, y en su estreno Pontecorvo
la presentó como un intento de “unir el género de aventuras románticas y el
cine de ideas”. Encontró en Brando a un ferviente aliado, pero por desgracia
actor y director se dieron cuenta de que una vez puestos a trabajar juntos su
visión sobre la interpretación dramática no coincidía, y al final de nueve
difíciles meses de producción ni siquiera se dirigían la palabra. Brando
mantiene su admiración por el talento de Pontecorvo,
pero analizando retrospectivamente la elaboración de la película dijo: “Le
habría matado”.
Entrada libre limitada al aforo del local.
A las 20 horas
Intervención de
“Por un mundo sin
esclavos y sin cadenas”
Es uno de los novelistas actuales más apreciados en el mundo.
Obtuvo el Nobel de Literatura en 1998 y ha sido distinguido
por su labor con numerosos galardones y doctorados honoris
causa. Su obra está considerada como una de las más importantes de la
literatura contemporánea
En
2002 publicó El hombre duplicado, obra en la que el autor se plantea
cuestiones relacionadas con la identidad, tales como ¿En qué consiste la
identidad? ¿Qué nos define cómo personas individuales y únicas? ¿Podemos asumir
que nuestra voz, nuestros rasgos, hasta la mínima marca distintiva, se repitan
en otra persona? o ¿Podríamos intercambiarnos con nuestro doble sin que
nuestros allegados lo percibiesen?
En
2005 ha publicado la novela Las intermitencias de la muerte.
Entrada libre limitada al aforo del local.